Toledo, ciudad de tres religiones

Los judíos de
Toledo

  • Artesonado de la Gran sala de oración. Sinagoga de Samuel ha-Leví
  • (detalle)

La primera presencia probable de judíos en Toledo se remonta al siglo IV-V, datada gracias al hallazgo del fragmento de una lucerna decorada con menorá. Aunque esto no sea determinante, lo cierto es que la población judía en época tardorromana debió de ser importante. Esta comunidad inicial adquirirá relevancia con la llegada de los visigodos. Sin embargo, tuvo que sufrir las imposiciones ideológicas y canónicas de los distintos monarcas, que se intensificaron tras su conversión al catolicismo.

La ocupación de los musulmanes supuso la asignación de un espacio específico para los judíos en un extremo de la ciudad, que recibió el nombre de Madinat al-Yahud.

  • Lucerna decorada con menorá
  • Toledo
  • Siglos IV-V d.C.
  • Barro 
  • 0936/001

  • Museo Sefardí

  • Depósito del Museo de Santa Cruz

El aparente clima pacífico de la etapa islámica fue alterado en 1085 con la llegada de Alfonso VI. Toledo quedó bajo un dominio cristiano que hacía respetar el derecho de residencia de los judíos a cambio de contribuciones directas a la Corona. Se concedieron fueros específicos a los sectores cristianos y, aunque la comunidad judía contó con autoridades propias y libre condición, su situación no se plasmó en una carta real. Sin embargo, la población judía quedó aparentemente integrada en el nuevo marco jurídico y social de la ciudad, sentando las bases de una etapa de forzado entendimiento en la que se inserta la época alfonsí.

  • Fragmento de Sefer Torah  
  • Toledo
  • Siglos XV-XVI
  • Piel
  • 2006/44/1

  • Museo de Santa Cruz

A lo largo de los siglos XII y XIII la judería toledana vivió una época de esplendor que la llevó a convertirse en la más influyente del reino de Castilla, siendo todo un referente para otras comunidades.

Poco a poco esta situación se fue deteriorando debido a las frecuentes disposiciones antisemitas provenientes de las Cortes y la Iglesia, a las que se unieron la gran epidemia de 1348 y el conflicto dinástico. La comunidad judía vio mermada su población de forma progresiva, al mismo tiempo que aumentaba una segregación que tuvo como resultado su expulsión definitiva en 1492.