Vida y ley

La sociedad judía
y la cristiana

  • Hagadá Hispano-morisca
  • (detalle)

Aportes mutuos 

Aunque los judíos tenían una cultura específica, heredada de su propia tradición religiosa, estaban plenamente integrados en la sociedad en la que vivían. Su «imagen real», por otra parte, no se corresponde con la representación estereotipada que aparece en las Cantigas de Santa María o en el Libro de axedrez, dados e tablas. La arqueología ha puesto de relieve que sus adornos y sus objetos de uso personal y doméstico eran similares a los que usaban los cristianos. Es decir, que no se diferenciaban ni por su indumentaria ni por su menaje. Un aspecto que también vemos en las hagadot, que representan sus cocinas y comedores en el contexto de la preparación y celebración de la Pascua.

No obstante, la legislación eclesiástica establece la separación entre judíos y cristianos, prohibiendo los matrimonios mixtos y el proselitismo judío, aunque admitiendo su conversión no forzosa al cristianismo, en cuyo caso les era aplicable el mismo régimen jurídico que a los demás cristianos.

Así, en la Bula Constitutio pro iudais (1199) y, sobre todo, en los cánones 67-70 del IV Concilio de Letrán (1215) se establece que lleven algún signo distintivo para reconocerlos y que no ejerzan autoridad sobre cristianos, sometiéndoles al pago de los diezmos eclesiásticos y prohibiendo la usura excesiva en una época en la que se consideraba usurario todo préstamo con interés.

  • Hanukiyá
  • Teruel
  • Siglo XV
  • Cerámica
  • 07167 

  • Museo de Teruel 

La legislación del reino se adaptó a estas disposiciones, estableciendo una legislación específica en el Fuero Real y en las Siete Partidas en las que, entre otras cuestiones, se imponían medidas segregadoras tales como la no ostentación de una posición de autoridad sobre los cristianos por parte de los judíos, la limitación en el trato entre los miembros de ambas religiones, por ejemplo, al impedir que se compartieran baños y comidas, la condena tanto de las relaciones sexuales como de los matrimonios mixtos, etc. No obstante, al mismo tiempo se exigía el respeto al shabat y otras fiestas judías y se prohibían las conversiones forzadas.

Sin embargo, estas disposiciones se aplicaron de una forma laxa y tardía, lo que ha dado lugar al término «laxitud hispana». De hecho, en 1217 el papa Honorio III exigió a Fernando III su cumplimiento. Como consecuencia se llegó a lo que se conoce como la Concordia de Toledo (1219), que se ha interpretado como solución de compromiso, la cual intentaba satisfacer a ambas partes y no fue de general aplicación. Es más, los almojarifes y el almojarife mayor de los reinos cristianos con frecuencia eran judíos. Además, se les compensó el apoyo que habían prestado en la toma de Sevilla, permitiéndoles transformar tres mezquitas en sinagogas.

  • Hagadá Hispano-morisca 
  • 1275-1324
  • Pergamino
  • Or 2737 

  • © The British Library Board

Tensiones y conflictos

Con todo, la relación con el rey no siempre fue buena. Contamos con ejemplos, como el de Çag de la Maleha, quien fue acusado de apoyar la rebelión de Sancho IV contra Alfonso X y ejecutado por ello, situación por la cual la comunidad judía fue obligada a pagar 4.380.000 maravedíes, el doble de su tributo anual.

En el ámbito popular, iba creándose un creciente antisemitismo que generó una leyenda negra en la que se les acusaba de usura, blasfemias, profanaciones, líbelos de sangre y sacrificios rituales de niños. Algunos de estos planteamientos se recogen en las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, donde, además, se les representa con rasgos caricaturescos.

Con todo, no parece que Alfonso X diera mucho crédito a estos líbelos, pues en las Partidas, aunque recoge las narraciones populares exige que sean probadas: «y porque oímos decir…», «si se pudiese averiguar…».

  • Siete Partidas
  • Alfonso X el Sabio
  • 1201-1500
  • Pergamino 
  • VITR/4/6 

  • Biblioteca Nacional de España